“Otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar”, expresó Juana Viale este sábado al inicio de La noche de Mirtha, programa de El Trece que condujo por tercera semana consecutiva en reemplazo de su abuela. Sin embargo, antes de despedirse, la actriz aclaró que Mirtha Legrand, de 99 años, había sido internada nuevamente.
El próximo lunes 21 de septiembre se emitirá un nuevo parte médico desde el sanatorio Mater Dei, adonde la diva debió regresar el viernes tras haber recibido el alta el domingo anterior.
La particularidad de la emisión del sábado 19 de septiembre fue que se grabó el viernes, cuando Mirtha ya se encontraba en su domicilio. No obstante, durante la grabación la situación cambió y Juana decidió informar a la audiencia. “Antes de despedirme, sí quiero decir que mi abuela está nuevamente internada, pero es para hacerse unos chequeos, unos análisis. Todo va a estar bien. Creo que el sábado que viene voy a estar haciendo el programa. Un besito a mi abuela”, señaló al concluir la emisión.
La ausencia de Mirtha volvió a colocar a su nieta al frente de un ciclo que conoce desde hace años. Sin embargo, Juana no es la única integrante de la familia que ha ocupado ese lugar: su madre, Marcela Tinayre, lo hizo en varias oportunidades, mientras que su hermano, Nacho Viale, mantiene una tradición que inició su abuelo Daniel Tinayre detrás de cámaras, como productor. Así, esta historia familiar atraviesa tres generaciones, en las que la actuación, la conducción y la producción televisiva se transmitieron de padres a hijos.
Mucho antes de convertirse en la figura emblemática de los almuerzos televisivos, Mirtha Legrand construyó una extensa carrera como actriz. Debutó en cine siendo adolescente y protagonizó decenas de películas hasta que, en 1968, aceptó la propuesta de Alejandro Romay de conducir Almorzando con las estrellas por el antiguo Canal 9. Lo que comenzó como un programa de entrevistas alrededor de una mesa se convirtió en una de las marcas más reconocidas de la televisión argentina.
En ese recorrido fue fundamental Daniel Tinayre, director de cine con quien Mirtha se casó en 1946 y con quien tuvo dos hijos: Daniel Andrés y Marcela. Además de dirigirla en varias películas, su marido se involucró en su carrera televisiva y estuvo a cargo de la producción de sus almuerzos hasta su fallecimiento en 1994. Así, el matrimonio construyó una dupla profesional que funcionaba tanto delante como detrás de cámaras.
La siguiente en seguir sus pasos fue Marcela Tinayre, aunque su trayectoria tomó un rumbo distinto al de su madre. En lugar de comenzar como actriz, construyó su carrera como conductora y participó en diferentes formatos televisivos, desde programas de entrevistas hasta ciclos de actualidad y espectáculos, entre ellos Las Rubias, Las Cortesanas y, más recientemente, Polémica en el bar.
Sin embargo, en algunas ocasiones, Marcela dejó de lado sus propios proyectos para ponerse al frente del programa de Mirtha. La primera vez ocurrió en 1999, cuando una fuerte gripe impidió a su madre conducir los almuerzos, que por entonces se emitían por América. Veinte años después, en mayo de 2019, volvió a reemplazarla mientras se recuperaba de una operación por una obstrucción intestinal, conduciendo durante tres fines de semana consecutivos las emisiones de sábados y domingos.
No obstante, a diferencia de lo que sucedería años más tarde con su hija, Marcela nunca se instaló de manera permanente al frente de los almuerzos. Construyó su propio camino y mantuvo una identidad televisiva independiente, aunque siempre vinculada al universo del espectáculo que atraviesa a toda la familia.
La historia se repitió con Juana, aunque su llegada a la conducción fue menos planificada. Al igual que su abuela, comenzó su carrera como actriz y participó en numerosas ficciones televisivas, como Costumbres argentinas, Malparida y Mis amigos de siempre, además de desarrollar una carrera en cine y teatro, sin imaginar que acabaría siguiendo los pasos de Mirtha frente a las cámaras.
Su primera experiencia al frente de los almuerzos fue en julio de 2014, cuando reemplazó a su abuela tras una fractura en una pierna. Aquella participación fue excepcional y Juana continuó dedicada a la actuación. Sin embargo, seis años después, la pandemia de coronavirus le dio una oportunidad inesperada.
En marzo de 2020, cuando Mirtha decidió permanecer en su casa por precaución, Juana asumió la conducción de los programas de sábados y domingos. Lo que parecía una suplencia temporal se prolongó y abrió una nueva etapa profesional para ella, que le valió el Martín Fierro a la mejor labor en conducción femenina en 2022.
Ese mismo año se produjo un cambio definitivo: Mirtha regresó a la televisión para conducir La noche de Mirtha, mientras Juana quedó al frente de Almorzando con Juana, los domingos al mediodía. Por primera vez, ambas tuvieron programas propios, con estilos diferentes, aunque dentro de un mismo formato que acompaña a la familia desde hace décadas.
La decisión no fue sencilla para Mirtha, quien reconoció en una entrevista con Clarín que lloró al saber que su nombre dejaría de formar parte del título de los almuerzos. Sin embargo, Juana ya había encontrado su lugar en la pantalla, y aquella silla que ocupó temporalmente terminó por convertirse en su espacio profesional.
Mientras Mirtha, Marcela y Juana desarrollaron sus
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